Santa Bárbara - Robert Campin


Esta semana vamos a estudiar el Renacimiento Flamenco. Como ejemplo os propongo la pintura del Museo del Prado: Santa Bárbara de Robert Campin




Tenéis más información sobre la obra y el autor en las siguientes páginas:

y sobre la Pintura Flamenca del XV:

Consultar los capítulos 12, 13 y 14 de 

Un poco de música de la época:
  •  Pavanas de Lluys Milan.

Entierro de Cristo - Juan de Juni

Esta semana vamos a estudiar el Renacimiento Italiano y su influencia en el Arte Español. Como ejemplo analizaremos el Entierro de Cristo, de Juan de Juni





Sobre la obra de Juan de Juni presente en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio os propongo el siguiente enlace

En clase, para hablaros de este periodo, os puse los siguientes vídeos:





Consultar el capítulo 15 de 

Un poco de literatura de la época:



GARCILASO DE LA VEGA           SONETO XXIII
En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.


 

Catedral de Salamanca

Esta semana vamos a estudiar el Gótico, y como ejemplo de arquitectura elegimos la Catedral de Salamanca:


Para saber más sobre este monumento podéis consultar las siguientes páginas:
Para profundizar en el Arte Gótico en general tenéis las siguientes páginas:
Arte Gótico:
Y sobre Salamanca:


Consultar los capítulos 10 y 11 de 



Y un poco de literatura...
 

La Celestina – Fernando de Rojas


CALISTO.- En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
MELIBEA.- ¿En qué, Calisto?
CALISTO.- En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase, y hacer a mi inmérito tanta merced que verte alcanzase, y, en tan conveniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiese. Por cierto, los gloriosos santos que se deleitan en la visión divina, no gozan más que yo ahora contemplándote.
MELIBEA.- ¿Por gran premio tienes éste, Calisto?
CALISTO.- Téngolo por tanto, en verdad, que si Dios me diese en el cielo la silla sobre sus santos, no lo tendría por tanta felicidad.
MELIBEA.- Pues aún más igual galardón te daré yo, si perseveras.
CALISTO.- ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan gran palabra habéis oído!
MELIBEA.- Mas desventuradas de que me acabes de oír. Porque la paga será tan fiera cual merece tu loco atrevimiento. Y el intento de tus palabras ha sido como de ingenio de tal hombre como tú. ¡Vete, vete de ahí, torpe!